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VO2max y rendimiento de resistencia: qué predice, qué no y por qué la respuesta al entrenamiento varía tanto

El VO2max se asocia al rendimiento, pero no lo explica solo, y un único bloque de entrenamiento no basta para saber si alguien responde o no.

Lorenzo García12 min de lectura
Lorenzo García sigue en el monitor una prueba de esfuerzo con análisis de gases mientras, al fondo, un corredor avanza en la cinta.
Prueba de esfuerzo con análisis de gases y lactato.
En este artículo
  1. Qué mide cada número del informe
  2. Lo que el VO2max predice en montaña
  3. Utilización fraccional: menos respaldo del que parece
  4. Cuánto de «no responder» es ruido
  5. «No he subido el VO2max, así que no he mejorado»
  6. Qué hacer con un valor de VO2max
  7. El VO2max en su sitio

Con el informe de la prueba de esfuerzo en la mano, casi todo el mundo va directo a la misma línea: el VO2max (consumo máximo de oxígeno). Se compara con el de un compañero, con el que da el reloj o con el de un ganador de kilómetro vertical, y de ahí suelen salir dos ideas: que ese valor marca el techo del deportista y que, si no sube tras un bloque de entrenamiento, algo ha fallado. O peor, que ese deportista «no responde».

Ninguna de las dos se sostiene tal cual. En corredores de montaña el VO2max se asocia con el rendimiento, a veces con mucha fuerza, pero son asociaciones de grupo que conviven con otras variables, como la economía en subida, que también cuentan. Y los trabajos más cuidadosos sobre respuesta individual indican que buena parte de lo que llamamos «no responder» es error de medida y fluctuación del propio organismo.

El número del informe dice algo, pero menos de lo que parece y de otra manera.

Qué mide cada número del informe

Buena parte de la confusión viene de usar «VO2max» como cajón de sastre.

VariableQué describeQué no dice por sí sola
VO2maxEl consumo máximo de oxígeno, normalmente en mL/kg/minA qué velocidad corre el deportista
vVO2maxLa velocidad mínima a la que se alcanza el VO2max en un test incrementalQué parte se debe al techo aeróbico y qué parte a la economía
Economía o coste energéticoCuánto oxígeno o energía cuesta desplazarse a una velocidad dadaCuál es el techo aeróbico
Utilización fraccionalQué porcentaje del VO2max se sostiene en el umbral o en competiciónEl rendimiento, salvo combinada con las otras

El modelo clásico del rendimiento de resistencia combina VO2max, utilización fraccional y economía, y Sondermann et al. (2026) insisten en algo que se suele pasar por alto: las tres están ligadas matemáticamente. Con el VO2max y el porcentaje que se usa en el umbral (el que defina cada estudio) se obtiene el oxígeno consumido en ese umbral; con la economía, eso se convierte en velocidad. La vVO2max integra techo aeróbico y economía. Puede medirse en el test o calcularse dividiendo el VO2max por el coste energético, y depende del contexto, porque no es lo mismo obtenerla en llano que con la cinta al 10 %.

VO2max×Fracciónsostenible=VO2sostenibleVO2sostenible÷Costeenergético=Velocidad opotenciasostenibleMismo VO2max, distinto rendimientoIlustrativoDeportista ADeportista BVO2maxFracción sostenibleCoste energéticoVelocidad sostenibleMenor coste energético = mejor economía.
Esquema conceptual: un mismo VO2max puede traducirse en velocidades diferentes según la fracción sostenible y la economía.

Lo que el VO2max predice en montaña

Carreras verticales

Fornasiero et al. (2022) cruzaron 11 años de pruebas de esfuerzo (2012–2022) con los resultados de 26 carreras verticales: 270 tiempos de 64 corredores de montaña muy entrenados (53 hombres y 11 mujeres), con el rendimiento expresado como tiempo relativo al récord. La relación entre VO2max relativo y rendimiento siguió una curva exponencial con un ajuste muy alto (R² = 0,96 en las carreras internacionales), y los autores estimaron el VO2max medio asociado a ganar una carrera internacional en unos 86 mL/kg/min en hombres y unos 74 en mujeres.

En esas subidas y con corredores de ese nivel, el VO2max relativo discrimina mucho. Otra cosa es convertir esas cifras en requisitos.

Los mismos autores estimaron, con varias asunciones, que la demanda metabólica de correr en el terreno no varía de forma uniforme entre carreras, probablemente por el terreno, la dificultad técnica y el uso de bastones. Es una estimación indirecta, pero recuerda que el laboratorio no reproduce el terreno.

Ultratrail

Sabater-Pastor et al. (2023) evaluaron en cinta, con un 10 % de pendiente, a corredores que entre 4 y 7 semanas después tomaron la salida en el UTMB de 2009 (166 km y 9500 m de desnivel positivo). Se analizaron los 22 que terminaron, todos hombres, con un tiempo medio de 37 h 33 min.

El VO2max se correlacionó con el tiempo final (r = −0,724; por sí solo explicaba el 52 % de la variabilidad), aunque el mejor predictor único fue la vVO2max al 10 % (r = −0,813; R² = 0,652 en la tabla de regresión), calculada a partir del VO2max y del coste energético medido a esa pendiente, no medida como velocidad pico. Que el VO2max y el coste energético no se relacionaran entre sí (r = −0,11) ayuda a entenderlo: aportan información distinta, y la vVO2max recoge ambas. El punto de inflexión del lactato, expresado como porcentaje del VO2max, también se correlacionó con el rendimiento, pero no añadió nada al modelo una vez incluidos VO2max y coste energético.

El artículo tiene algunas incoherencias internas. El resumen habla de 33 corredores evaluados de 4 a 8 semanas antes de la carrera, y los métodos, de 34 reclutados evaluados de 4 a 7 semanas antes. Además, da dos coeficientes distintos para la vVO2max en el resumen y en la discusión. Aquí se usan los métodos y la tabla de regresión.

Solo se analizaron los 22 finalizadores de 34 reclutados (el 65 %), así que la muestra es pequeña, masculina y con posible sesgo de supervivencia. Además, el coste energético se midió solo subiendo al 10 %, en una carrera con bajadas largas y muchos tramos andando. Los propios autores citan 3 estudios previos, con carreras de 120, 160 y 170 km, que no encontraron ninguna variable fisiológica relacionada con el rendimiento. Lo atribuyen, en parte, al bajo número de finalizadores.

Con esas cautelas, en esta muestra la potencia aeróbica máxima siguió asociada al rendimiento incluso en un esfuerzo de más de un día. Encaja con no descuidar la potencia aeróbica al preparar un ultra, aunque el estudio no pone a prueba ningún entrenamiento ni demuestra que el VO2max sea el factor decisivo. El estudio tampoco dice cómo entrenarlo, ni nada sobre las bajadas, que no se evaluaron y tienen su propia lógica de fatiga (véase correr cuesta abajo).

Utilización fraccional: menos respaldo del que parece

La utilización fraccional es probablemente la variable más citada y menos examinada del modelo clásico. La revisión narrativa de Sondermann et al. (2026) repasa 35 estudios que la relacionan con el rendimiento, y solo unos pocos encuentran una relación sustancial. En la mayoría, el porcentaje del VO2max en el umbral no separa niveles: en uno de ellos rondó el 83 % en la élite, el 82 % en el nivel nacional y el 85 % en recreativos. En un análisis de 888 corredores y ciclistas, de recreativos a nivel mundial, la relación entre la velocidad o potencia en el umbral y el porcentaje del VO2max en ese umbral fue trivial (R² ≤ 0,04). Encaja con lo visto en el ultra de Sabater-Pastor et al. (2023), donde ese porcentaje no mejoró la predicción.

Más consistente es que el porcentaje sostenible baja a medida que se alarga el esfuerzo. En uno de los estudios recogidos, corredores entrenados (hombres) sostuvieron de media cerca del 86 % del VO2max en 10 km y alrededor del 57 % en 90 km, y la revisión subraya que la relación depende de la duración más que de la distancia.

Molinari et al. (2020) ofrecen una imagen de campo parecida, medida en simulaciones de carrera en pista y con un criterio distinto del que se usa para el tiempo cerca del VO2max en los intervalos: tomando como «VO2max» cualquier valor por encima del 95 % del máximo, los especialistas de 3000 m pasaron cerca de la mitad de la carrera en esa zona y los maratonianos, en torno a un 4 %. Con grupos muy pequeños, solo hombres y un criterio laxo, vale como simple ilustración.

¿Se puede entrenar la utilización fraccional? La revisión encuentra 6 estudios con cambios y 9 sin ellos, con duraciones parecidas, y concluye que no se pueden dar recomendaciones prácticas. Es una revisión no sistemática, con posible sesgo de selección, así que tampoco autoriza a decir que no sea entrenable.

Para el día a día, un umbral «al 90 % del VO2max» no indica por sí mismo que alguien esté en mejor forma que otro con el umbral al 82 %. La velocidad o la potencia en ese umbral, y el rendimiento en sí, son datos más útiles.

Cuánto de «no responder» es ruido

Con el mismo plan, unos mejoran mucho y otros casi nada, y la lectura habitual es que hay quien responde y quien no. Dos trabajos recientes ponen esa lectura en duda.

Renwick et al. (2024) reunieron 24 ensayos con grupo control sin ejercicio (1121 participantes entrenando y 1109 controles). Si hubiera grandes diferencias individuales en la respuesta, la dispersión de los cambios de VO2max debería ser mayor en quienes entrenan. No lo fue: la desviación típica del cambio fue de 2,2 mL/kg/min con ejercicio y de 2,3 en los controles. Los autores concluyen que no hay evidencia fuerte de diferencias en la entrenabilidad del VO2max dentro de una sola intervención, y que buena parte de la variabilidad es error de medida. La muestra incluye poblaciones clínicas y sedentarios, con pocos deportistas.

Odden et al. (2026) hicieron pasar a las mismas personas dos veces por el mismo programa: 42 adultos no entrenados de unos 54 años (21 mujeres y 21 hombres), con dos periodos idénticos de 8 semanas en cicloergómetro separados por 8 semanas de desentrenamiento. Las medias del grupo se repitieron casi exactamente: el VO2max subió un 9,4 % y un 9,8 %, y la potencia media máxima en 15 min, un 15,0 % y un 15,7 %.

Pero quién mejoraba mucho y quién poco cambió de un periodo a otro, y la concordancia individual del cambio de VO2max fue pobre (coeficiente de correlación intraclase de 0,19, con un intervalo de 0,00 a 0,37). Los autores interpretan que la capacidad de adaptación no se comporta como un rasgo estable, sino como algo que depende del estado y del contexto.

Tampoco hay un atajo fisiológico para predecir esa respuesta. La hemoglobina es un determinante central del VO2max: en el metaanálisis de Webb et al. (2023), transfundir o donar sangre movió el VO2max en el mismo sentido. Pero en los estudios de entrenamiento el cambio en la concentración de hemoglobina no se relacionó con el cambio de VO2max, y en Odden et al. (2026), la variación de la masa de hemoglobina dentro de cada persona, de un periodo a otro, explicó muy poco de la variación de su cambio de VO2max.

Nada de esto demuestra que todos respondamos igual. Renwick et al. reconocen la evidencia genética a favor de diferencias reales y sostienen que no se detectan de forma fiable en una sola intervención. Ninguna de las dos poblaciones se parece, además, a un corredor entrenado. Aun así, de ambos trabajos sale una conclusión modesta y útil: un solo bloque no basta para clasificar a nadie como no respondedor.

«No he subido el VO2max, así que no he mejorado»

Es lo que muchos deportistas concluyen al comparar dos informes. El primer motivo para desconfiar es el error de medida. En Odden et al. (2026), con pruebas duplicadas en un laboratorio muy controlado, el error típico del VO2max fue del 2,1 %. Renwick et al. (2024) calculan que, con errores típicos de 1,0 a 1,8 mL/kg/min, habituales en la literatura, la dispersión de los cambios sería de 1,4 a 2,5 mL/kg/min sin ningún cambio biológico. Si un corredor pasa de 58 a 59 mL/kg/min, o de 58 a 57, con un error de ese orden el test no permite distinguir ese cambio de la ausencia de cambio.

Rendimiento y VO2max, además, no se mueven a la par. En Odden et al., la potencia de 15 min subió de media bastante más que el VO2max.

Queda la economía. Si VO2max y coste energético son independientes, como en el ultra de Sabater-Pastor et al. (2023), un corredor podría ganar velocidad en cuesta sin que su VO2max cambie. Es una inferencia a partir del modelo, que estos estudios no han seguido a lo largo del tiempo, pero basta para no leer un VO2max estable como estancamiento (sobre la economía, véase pliometría y economía de carrera).

Qué hacer con un valor de VO2max

Un VO2max describe el techo aeróbico y sirve para comparar a un deportista consigo mismo, no para fijar un objetivo sacado de un modelo de élite ni para decidir quién «tiene talento» a partir de un único test.

En trail, me parece más informativo evaluar en pendiente que en llano. En el estudio de ultra analizado aquí, el mejor predictor fue una velocidad que integra capacidad aeróbica y economía en subida: la vVO2max al 10 %, calculada a partir del VO2max y el coste energético. La velocidad pico de un test incremental en cinta inclinada debería recoger esas mismas dos cosas sin necesidad de analizador de gases (véase el artículo sobre la VAMpeak). Pero ese estudio no la midió, y falta validarla para predecir y para prescribir. Por ahora es una inferencia a partir de datos observacionales. Con esa lógica planteo la evaluación en subida en Trail to Treadmill, un proyecto propio: a un corredor de montaña probablemente le dice más una velocidad en cuesta medida en condiciones repetibles que un VO2max aislado.

Para interpretar cambios, las condiciones del test pesan tanto como el resultado: mismo protocolo, pendiente y equipo, en un momento comparable de la temporada. Si una decisión depende del dato, conviene conocer el error típico del test o repetirlo, y mirar la tendencia más que la diferencia entre dos mediciones.

Como referencias de progreso, la velocidad en el umbral y el rendimiento real valen más que el porcentaje del VO2max en el umbral. Y las intensidades de referencia deberían ajustarse a la duración prevista del esfuerzo antes que a los kilómetros: dos carreras de igual distancia pueden diferir en horas según el desnivel y el terreno.

Si un deportista no mejora tras un bloque, antes de hablar de mala respuesta toca repasar la adherencia real, el sueño, las enfermedades y la carga fuera del entrenamiento. Si el planteamiento funciona de media, prefiero mantenerlo, ajustar y reevaluar antes que cambiar de método cada 8 semanas, sabiendo que los datos que apoyan esa pauta vienen sobre todo de personas no entrenadas.

El VO2max en su sitio

El VO2max se asocia con el rendimiento en montaña, con mucha fuerza en la élite de las carreras verticales y también, en una muestra pequeña de hombres, en un ultratrail de 166 km. La utilización fraccional tiene menos respaldo como determinante independiente del que le atribuyen los modelos; lo mejor documentado es que el porcentaje sostenible cae con la duración.

Está por ver cuánto pesa el VO2max frente a la economía en carreras muy largas, si estas relaciones se mantienen en mujeres y si en deportistas entrenados existen diferencias estables en la capacidad de respuesta. También qué entrenamiento mejora más el VO2max o la vVO2max en corredores de montaña: ninguno de estos estudios es un ensayo de ese tipo, y las recomendaciones de alta intensidad o de fuerza que aparecen en algunos son opinión de sus autores, sin resultados propios que las respalden.

Un VO2max que no se mueve no significa, por sí solo, que el corredor no haya mejorado.

Referencias

  1. Fornasiero, A., Savoldelli, A., Zignoli, A., Callovini, A., Decet, M., Bortolan, L., Schena, F. y Pellegrini, B. (2022). Eager to set a record in a vertical race? Test your VO2max first! Journal of Sports Sciences, 40(22), 2544–2551. doi:10.1080/02640414.2023.2172801
  2. Molinari, C. A., Edwards, J. y Billat, V. (2020). Maximal time spent at VO2max from sprint to the marathon. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(24), Artículo 9250. doi:10.3390/ijerph17249250
  3. Odden, I. U., Hamarsland, H., Odden, T. U., Hammarström, D., Rustaden, A. M., Koll, L., Hanestadhaugen, M., Larsen, S., Ellefsen, S., Hansen, J., Nygaard, H., Lundby, C. y Mølmen, K. S. (2026). Limited reproducibility of individual physiological adaptations to repeated endurance exercise training. Journal of Applied Physiology, 141(1), 38–57. doi:10.1152/japplphysiol.00154.2026
  4. Renwick, J. R. M., Preobrazenski, N., Wu, Z., Khansari, A., LeBouedec, M. A., Nuttall, J. M. G., Bancroft, K. R., Simpson-Stairs, N., Swinton, P. A. y Gurd, B. J. (2024). Standard deviation of individual response for VO2max following exercise interventions: A systematic review and meta-analysis. Sports Medicine, 54(12), 3069–3080. doi:10.1007/s40279-024-02089-y
  5. Sabater-Pastor, F., Tomazin, K., Millet, G. P., Verney, J., Féasson, L. y Millet, G. Y. (2023). VO2max and velocity at VO2max play a role in ultradistance trail-running performance. International Journal of Sports Physiology and Performance, 18(3), 300–305. doi:10.1123/ijspp.2022-0275
  6. Sondermann, Y. M., Schwalm, L., Kock, H., Appelhans, D., Skovereng, K. y Noordhof, D. A. (2026). Fractional utilization of VO2max: A key performance determinant in endurance sports? International Journal of Sports Physiology and Performance. Publicación anticipada. doi:10.1123/ijspp.2026-0039
  7. Webb, K. L., Gorman, E. K., Morkeberg, O. H., Klassen, S. A., Regimbal, R. J., Wiggins, C. C., Joyner, M. J., Hammer, S. M. y Senefeld, J. W. (2023). The relationship between hemoglobin and VO2max: A systematic review and meta-analysis. PLOS ONE, 18(10), Artículo e0292835. doi:10.1371/journal.pone.0292835

Lorenzo García

Entrenador de deportes de resistencia. Graduado en CAFD y máster en alto rendimiento en deportes cíclicos.

Sobre mí

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